LOS TRASTORNOS EMOCIONALES MÁS PREVALENTES DURANTE EL EMBARAZO Y EL POSPARTO

Depresión perinatal

Aproximadamente el 25% de las mamás van a sufrir un trastorno emocional durante el embarazo y el posparto. En este artículo te explico los trastornos emocionales más prevalentes durante la etapa perinatal como el trastorno de pánico, el trastorno por estrés posttraumático y la depresión perinatal.

 

EL TRASTORNO DE ADAPTACIÓN PERINATAL

Es un estado de malestar emocional que aparece en el contexto del tránsito a la maternidad o de un acontecimiento vital estresante durante esta etapa y que, por la frecuencia de los síntomas, su intensidad o duración en el tiempo, éstos ya no van a a tener una función adaptativa sino que van a interferir en el funcionamiento diario de la mamá o en áreas importantes de su vida cómo el establecimiento del vínculo con su bebé.


EL TRASTORNO DE ANSIEDAD GENERALIZADA PERINATAL

Se caracteriza por la presentación de una ansiedad de intensidad leve-moderada que se mantiene a lo largo del día, de forma “flotante”. Incluye ansiedad psíquica en forma de preocupación excesiva y ansiedad física en forma de palpitaciones, opresión en el pecho, sensación de ahogo, temblor, sudor, náuseas, entre otros. La mamá siente que ha perdido el control sobre su ansiedad y se siente desbordada, irritable, agotada, despistada y tienen dificultades para
dormir.


EL TRASTORNO DE PÁNICO PERINATAL

Se diferencia del trastorno de ansiedad generalizada porque la ansiedad es de intensidad elevada pero de corta duración. Se caracteriza por la aparición de crisis súbitas, inesperadas y recurrentes de ansiedad física y psíquica de aproximadamente 10-15 minutos con posterior recuperación. Los síntomas
físicos pueden incluir palpitaciones, opresión en el pecho, sensación de ahogo, temblor,
sudor, náuseas, hormigueos, entre otros, y los síntomas psíquicos, el miedo a perder el
control, a volverse loca, necesidad de escapar o miedo a sufrir un infarto o a morir. Entre las crisis, es habitual que la mamá se preocupe por la repetición de éstas o por las
consecuencias en ella y en su bebé y puede hacer cambios en su estilo de vida para
evitarlas. A veces, el trastorno de pánico se acompaña de agorafobia que es el miedo a estar en una situación en la que, si se tiene una crisis de angustia, puede resultar difícil escapar o
conseguir ayuda, y, o bien, se evita esa situación o bien se resiste con mucho malestar.

 

LA TOCOFOBIA

Es el miedo persistente e irracional al embarazo y al parto. Hablamos de
tocofobia primaria cuando la mamá no ha estado antes embarazada y secundaria cuando aparece después de un embarazo, parto o posparto traumático. Las mujeres con una tocofobia tienen dificultades para desear quedarse embarazadas, desde muy jóvenes toman anticonceptivos para evitar un embarazo y en el caso de quedarse embarazadas se plantean finalizar la gestación para acabar con esta angustia o bien solicitan una cesárea programada para evitar el parto.


El TRASTORNO OBSESIVO COMPULSIVO PERINATAL

Es un trastorno de ansiedad que se caracteriza por la presentación de obsesiones y compulsiones. Las obsesiones son pensamientos, ideas, imágenes, impulsos o dudas recurrentes e indeseadas que generan mucho malestar. Y las compulsiones son las conductas o rituales mentales que se realizan para aliviar el malestar de las obsesiones o evitar las consecuencias temidas de éstas.
Las obsesiones durante el embarazo suelen aparecer de forma gradual y la más habitual es el miedo a contaminar al bebé. Es por eso que las compulsiones más habituales durante la gestación son el lavado y la limpieza y la mamá suele evitar estar en contacto con agentes contaminantes.
Las obsesiones durante el posparto suelen aparecer de forma brusca y la obsesión más
habitual es el miedo a hacer daño al bebé,o bien de forma accidental o bien deliberada
(cómo por ejemplo gritarle, sacudirlo, dejarlo caer, tirarlo, golpearlo, perderlo, agredirlo o abusar de él). Esta obsesión se llama FOBIA DE IMPULSIÓN. En realidad, se ha visto que el riesgo de hacer daño al bebé es inexistente o mínimo pero las mamás que padecen estas obsesiones presentan un enorme sufrimiento y tienen sentimientos intensos de culpa, vergüenza y de ser malas madres. Las compulsiones más habituales durante el posparto son de comprobación (que el bebé está bien) o los rituales mentales (para hacer desaparecer la obsesión). La mamá suele evitar agentes lesivos o evitar al bebé para protegerlo y no hacerle daño, lo que disminuye la interacción con él y puede afectar el vínculo.


El TRASTORNO POR ESTRÉS POSTRAUMÁTICO OBSTÉTRICO

Es un trastorno de ansiedad que durante la etapa perinatal puede aparecer en mamás que han vivido experiencias traumáticas previas a la maternidad (un abuso o violencia de género), mamás que durante la gestación o el posparto sufrieron complicaciones que supusieron una amenaza para su vida, para la vida del bebé o dieron lugar al fallecimiento del bebé o mamás que vivieron el parto con horror, indefensión y miedo.
Los síntomas suelen consistir en la reexperimentación del suceso traumático en forma de flashbacks, imágenes o pesadillas, un estado de hiperactivación con aumento de la alerta, irritabilidad, ansiedad e insomnio, expectativas negativas persistentes y evitación a cualquier estímulo que recuerde el suceso traumático (y que puede incluir volver a estar embarazada, volver a parir, el hospital, el personal sanitario o incluso al bebé). Este trastorno puede complicarse con una tocofobia o a una alteración del vínculo por una disminución de la interacción con el bebé.

 

LA DEPRESIÓN PERINATAL 

Es la patología emocional más frecuente en esta etapa, sin embargo la mayoría de mamás no son detectadas, diagnosticadas ni reciben la ayuda adecuada. Aunque la depresión durante el embarazo y el posparto se caracteriza por presentar la misma sintomatología clínica que una depresión en cualquier otra etapa de la
vida de la mujer (tristeza, incapacidad para disfrutar o tener ilusiones, irritabilidad, dificultades para concentrarse y tomar decisiones, fatiga extrema, alteraciones del apetito y el sueño, ideas de muerte y de suicidio) sí hay algunos síntomas característicos de esta etapa como los pensamientos recurrentes alrededor de las capacidades y expectativas relacionadas con la maternidad, la preocupación excesiva por el bienestar del bebé, el miedo a hacerle daño, la incapacidad de sentir afecto hacia él o el sentimiento de culpa de no ser una madre suficientemente buena.


LA HIPOMANIA POSPARTO

Es un cuadro clínico que se caracteriza por la presentación de síntomas opuestos a la depresión cómo un ánimo persistentemente elevado, expansivo o irritable (que se diferencia claramente del ánimo habitual), aceleración del pensamiento, verborrea o aumento del habla espontánea, distraibilidad fácil, autoestima exagerada, aumento de la actividad, aumento de la energía, aumento de la implicación en actividade placenteras (cómo hipersexualidad o aumento de gastos...) y disminución de la necesidad de
dormir. Puede aparecer en mamás con un diagnóstico previo de un trastorno bipolar o en mamás sin este diagnóstico a las que será necesario explorar de forma cuidadosa para poder confirmar o descartar este diagnóstico.


LA PSICOSIS POSPARTO

Es la complicación más grave de la etapa perinatal. Los síntomas aparecen de forma precoz y brusca, generalmente en el primer mes pospart, y habitualmente se manifiestan en forma de confusión y desorientación, irritabilidad y ansiedad
y una depresión con síntomas psicóticos (alucinaciones auditivas, delirios relacionados con la maternidad o el bebé y una conducta extraña) o una euforia con síntomas psicóticos. Estos síntomas aumentan el riesgo de suicidio y/o infanticidio y la mamá debe ser evaluada de forma urgente por una psiquiatra para empezar tratamiento y valorar el ingreso hospitalario.
Las mujeres con un trastorno bipolar tienen un riesgo particularmente alto de sufrir este
trastorno.

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